Biodesagradable: Un lugar donde se refugia la inmundicia
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Yo soy aquel negrito del África tropical…

Últimamente me ha dado por pensar a cerca de ciertos matices de las palabras que hacen quedar como un idiota a quien las pronuncia. El término que más me llama la atención es afroamericano. Desde la reciente victoria de Obama es una palabra que ha salido a la palestra varias veces, empleada por aquellos que no quieren usar el vocablo negro por considerarlo despectivo u ofensivo. Como viene siendo habitual, la estupidez y la mojigateria vencen a la verdad.

Podemos estar horas discutiendo sobre si Obama es más o menos negro, si es café con leche o un negro desteñido. La verdad es que Obama es mestizo por lo que entraría en la escala de grises que es la vida. A mi, la verdad, si es blanco, negro, verde o a cuadros, ya que el color de su piel no le salva de ser el nuevo presidente de la Corporación EE.UU. que es lo que verdaderamente va a gobernar y el que piense lo contrario que se acuerde del record de recaudación que consiguió Obama para esta campaña electoral. Que los ricos nunca dan nada a cambio de nada. Si lo hicieran todavía vivirían en una granja de Kentucky, retozando con los cerdos y apareándose con sus hijas.

Pero el asunto del que quiero hablar es el empleo de la voz afroamericano. Se denominan así los negros de los Estados Unidos de América del Norte como modo de defensa de sus orígenes y sus tradiciones. O eso dicen. Es curiosos como aquellos que quieren distinguirse de los demás habitantes del país son los más integrados en una cultura del despilfarro, del derroche, del consumo del american way of life. Entre los afroamericanos se registran mayores índices de obesidad y, a pesar de llorar por que no tienen comida ni alimentos, sus hijos llevan el último modelo de Nike Air Jordan y juegan con una Playstation 2 (tampoco vayamos a creer que pueden hacerse con una Play 3 por medios lícitos, cuando ni siquiera un funcionario lo puede hacer, que cuesta un huevo y parte del otro). Estos afroamericano crean una cultura basada en refritos de ideas políticas y sociales en las que ellos son el centro. Esto es curioso, pues se parece al nacimiento del judaísmo, cuando las tribus del desierto de Judá se inventan una historia en la que ellos son el pueblo de Dios, haciendo que sus penurias sean más llevaderas. Es lo más fácil del mundo: como soy un marginado, creo un nuevo credo en que yo sea el centro y los demás queden excluidos con lo cual creo un nuevo círculo, una vez que me han echado de otro más grande.

Pero lo que más me gusta de todo no son sus raíces políticas o culturales (estas últimas casi inexistentes fuera de la música) sino el echo del prefijo afro-. Nunca he escuchado a un negro hijo de un español y un africano referirse a si mismo como afroeuropeo o afroespañol. Ni en países donde la presencia de negros es mayor que aquí como en Inglaterra o Francia. Aunque hagan una vida a parte de los blancos no se refieren a ellos mismo como afroingleses o afrofranceses por es una gilipollez y lo saben. Y no vale la excusa de que los negros yanquis fueran hijos de esclavos. Los negros franceses y británicos provienen de colonias que las metrópolis se encargaron de esquilmar y arrasar, forzándoles a huir a los países europeos, cosa que es más traumática que la “expropiación forzosa” a la que fueron sometidos los negros yanquis. Por que si te secuestran para venderte como esclavo, tú dispones de una excusa muy buena: ellos me llevaron, yo no quería; pero lo que hicieron las potencias europeas (a parte de traficar con esclavos, que también lo hicieron) fue el forzar a que la gente tomara la decisión de tener que emigrar a Europa, siendo los africanos quienes tomaran la decisión, sólo pudiendo descargar parte de la culpa en los europeos.

Es por ello que me parece del todo inapropiado el tono lastimero y quejumbroso de los afroamericanos, como quieren que les llamemos, cuando ni siquiera saben reivindicar como es debido el legado que dicen defender. Las manifestaciones culturales de raíz africana que mantienen vivas apenas alcanzan a su música (que si que fue violada por los blancos) ya que en las demás artes plásticas la influencia africana en sus obras es apenas perceptible salvo en aquellos que si que han emigrado a EE.UU. en el último siglo por la inestabilidad política africana. Que quiere decir todo esto: que dejen de quejarse todo el día y hagan algo de verdad por la recuperación de su pasado y su dignidad perdidas, que no se queden en sus casa pidiendo, que salgan y actúen. Y se reconozcan como lo que son: norteamericanos, aunque sean los desechos de la norteamerica paleta y rural. Y que dejen de emplear el prefijo afro- a no ser que hayan nacido en África y luego te hayas trasladado a EE.UU., con lo cual tendrías doble nacionalidad y doble “continentalidad”

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